Cuando antes de posicionar una marca, hay que posicionar una categoría

Resumen Ejecutivo: El desarrollo técnico de la categoría todavía no se ha convertido plenamente en valor percibido

Los fitofármacos han alcanzado un nivel significativo de desarrollo científico, técnico, productivo y regulatorio. Sin embargo, este avance todavía no se refleja plenamente en la manera en que el mercado comprende, diferencia y valora la categoría: el posicionamiento de categoría sigue siendo un desafío pendiente.

El problema no radica únicamente en cuánto conoce el consumidor, sino en los criterios que utiliza para interpretar la oferta. Mientras productos con propósitos, niveles de evidencia y condiciones regulatorias diferentes continúen agrupándose bajo una misma noción de «natural», una parte importante del valor construido por la industria permanecerá invisible.

Esta situación condiciona el crecimiento de las empresas. Sus marcas no solo deben demostrar por qué representan una mejor elección; también deben ayudar a establecer qué distingue a la categoría, por qué resulta relevante y bajo qué criterios debería ser evaluada.

El desafío es, por tanto, estratégico: convertir capacidades científicas y empresariales en un significado claro para el mercado.

Este Industry Review integra investigación documental, referentes internacionales, experiencia en consultoría de marca y estrategia de crecimiento, y la visión de líderes de la industria, con el propósito de aportar una perspectiva estructurada sobre los desafíos estratégicos y las oportunidades de desarrollo de la categoría.

IDEA CLAVE

Antes de competir por preferencia, una categoría emergente debe competir por legitimidad.

Contexto: Una categoría que ha avanzado más rápido que su significado

La categoría ha ganado rigor, capacidades y condiciones para ser evaluada bajo criterios más exigentes; sin embargo, para muchos consumidores y actores del ecosistema de salud, continúa siendo interpretada a través de una noción amplia e indiferenciada de lo “natural”.

El desfase entre la evolución de la categoría y la forma en que el mercado la comprende dificulta que sus atributos distintivos se traduzcan en valor, diferenciación y criterios propios de evaluación.

Además de condicionar el posicionamiento de las marcas, esta falta de claridad reduce la eficiencia de sus esfuerzos de marketing, al obligarlas a comunicar sus propuestas de valor en un mercado que todavía no cuenta con referentes claros para interpretarlas.

Este Industry Review analiza las condiciones que explican este desafío y sus implicaciones para la construcción de categoría, el posicionamiento y el desarrollo de marcas.

IDEA CLAVE

La consolidación depende, en gran medida, de cerrar la brecha entre lo que la industria ha construido y lo que el mercado ha aprendido a percibir.

Hallazgos: Condiciones que limitan el desarrollo de la categoría

Los siguientes hallazgos surgen del análisis de literatura científica, marcos regulatorios, publicaciones institucionales y perspectivas de actores vinculados con la industria.

No pretenden evaluar la eficacia médica de productos específicos. Su propósito es comprender las condiciones de mercado que influyen en el posicionamiento y la consolidación de la categoría.

Perspectiva de la industria

“La necesidad de fortalecer el posicionamiento de los fitofármacos como categoría es un desafío con el que hemos tenido que trabajar de manera permanente.”

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Iván Pazmiño

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Gerente de Marketing,
Corporación Phytopharma

Hallazgo
01

Conceptos cercanos compiten por el mismo significado

Uno de los principales obstáculos para la diferenciación de los fitofármacos es la amplitud del concepto “natural”.

La expresión resulta familiar, accesible y culturalmente atractiva, pero agrupa productos con objetivos terapéuticos, procesos de investigación, estándares, niveles de evidencia y marcos regulatorios muy diferentes.

Medicamentos fitoterapéuticos, suplementos alimenticios, preparados herbales tradicionales, extractos vegetales e incluso remedios caseros suelen ser percibidos como alternativas similares.

Como consecuencia, los atributos que distinguen a un fitofármaco dejan de funcionar como criterios claros de decisión. La categoría compite dentro de un espacio conceptual donde las diferencias técnicas existen, pero todavía no son comprendidas de forma consistente por el mercado.

Perspectiva de la industria

“Nuestro verdadero desafío no es competir con otros medicamentos. Es lograr que las personas comprendan que no todo lo natural es lo mismo.”

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Tania Pazmiño

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CEO,
Corporación Phytopharma

Hallazgo
02

La evidencia científica no se traduce en comprensión

La industria ha realizado importantes inversiones en investigación, desarrollo, estandarización, validación clínica, control de calidad y cumplimiento regulatorio.

Estos avances constituyen una base fundamental para la legitimidad técnica de los fitofármacos.

No obstante, la existencia de evidencia científica no implica necesariamente que esa evidencia sea comprendida por quienes toman decisiones de compra.

Conceptos como extractos estandarizados, principios activos, Buenas Prácticas de Manufactura, trazabilidad o regulación farmacéutica poseen un significado preciso para investigadores, reguladores y profesionales de la salud.

Para una parte importante del mercado, en cambio, estos términos continúan siendo poco conocidos o difíciles de interpretar.

Como consecuencia, atributos que representan una ventaja objetiva para la categoría no siempre se traducen en diferencias perceptibles durante el proceso de elección.

La investigación científica fortalece el producto.

La comprensión del mercado determina cuánto de ese valor llega efectivamente al consumidor.

Hallazgo
03

La categoría no transmite el nivel de sofisticación alcanzado

La construcción de una categoría no depende únicamente de la calidad de sus productos. También depende de la capacidad de sus marcas para hacer visible ese valor.

En los fitofármacos todavía es frecuente encontrar identidades de marca, sistemas visuales, diseños de packaging y otros activos de comunicación que no reflejan el nivel de sofisticación científica, técnica y regulatoria que la categoría ha alcanzado.

Esta situación sugiere una brecha entre la inversión realizada para desarrollar productos y la inversión destinada a construir la percepción de esos productos. Mientras la investigación, la producción y el control de calidad suelen abordarse como capacidades estratégicas, la construcción de marca y la expresión del valor no siempre parecen recibir el mismo nivel de especialización, integración o prioridad.

Como consecuencia, el mercado dispone de menos señales para reconocer atributos como la innovación, el rigor científico, la calidad de fabricación o la credibilidad de la categoría.

El resultado es que productos con un alto nivel de desarrollo pueden proyectar una percepción de valor similar a la de propuestas considerablemente menos sofisticadas.

Esta diferencia entre el valor construido y el valor percibido también puede observarse en empresas que han realizado importantes inversiones en investigación y desarrollo.

PhytoPharma — Cuando la estrategia de marca evoluciona al mismo ritmo que la innovación.

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Hallazgo
04

La construcción de la categoría continúa siendo un esfuerzo fragmentado

Diversos actores participan activamente en el desarrollo de los fitofármacos: empresas, academia, profesionales de la salud, asociaciones, organismos reguladores y otros integrantes del ecosistema.

Cada uno contribuye desde su ámbito al fortalecimiento de la categoría mediante investigación, regulación, educación, divulgación científica o desarrollo empresarial.

Sin embargo, estos esfuerzos suelen desarrollarse de manera independiente y responden a objetivos específicos de cada organización.

Como resultado, el mercado recibe múltiples mensajes sobre la categoría, pero no necesariamente un marco común que facilite comprender qué distingue a los fitofármacos, cuáles son sus atributos diferenciales y por qué constituyen una categoría con identidad propia.

Perspectiva de la industria

“La consolidación de la categoría representa una oportunidad para transformar la biodiversidad ecuatoriana en conocimiento farmacéutico aplicado y competir internacionalmente con valor científico y clínico, no solo como proveedor de productos naturales.”

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Corporación Phytopharma

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Declaración Estratégica hacia la Consolidación de la Categoría

Implicaciones: Lo que estos hallazgos significan para la estrategia

Los hallazgos anteriores describen condiciones que inciden en la forma en que la categoría es comprendida y valorada. Por sí solos, no definen las decisiones que las empresas deben tomar sobre sus marcas, portafolios, propuestas de valor, comunicación, packaging y activación comercial. Las implicaciones que siguen presentan la interpretación de DOGMA sobre cómo traducir estas condiciones en criterios para construir categoría, orientar el posicionamiento y alinear el marketing con el desarrollo de marcas competitivas.

Implicación
01

El principal competidor no siempre es otra marca

En una categoría consolidada, el consumidor comprende qué está comprando, conoce los criterios básicos de elección y puede comparar marcas con relativa facilidad.

En una categoría que todavía no ha construido un significado claro, la situación es diferente.

El primer obstáculo no es necesariamente otra empresa. Es la falta de comprensión.

Cuando las personas no reconocen con claridad qué caracteriza a una categoría, la decisión de compra no se produce únicamente entre marcas competidoras. También se produce entre interpretaciones incompletas, asociaciones imprecisas y alternativas que el consumidor percibe como equivalentes.

En esas condiciones, una empresa puede desarrollar una marca aparentemente sólida bajo criterios tradicionales de branding y, aun así, no serlo estratégicamente si no ha considerado el contexto de la categoría y la forma en que el mercado la comprende.

Como resultado, puede encontrar dificultades para establecer por qué su propuesta pertenece a un espacio distinto.

El mercado no puede valorar aquello que no logra distinguir.

Por esta razón, la competencia comercial de los fitofármacos se encuentra condicionada por una tarea previa: construir criterios que permitan reconocer la categoría antes de comparar sus marcas.

Implicación
02

La estrategia de marca asume un desafío mayor

La marca no solo necesita demostrar por qué es una mejor elección. El branding y el packaging también deben ayudar a que las audiencias comprendan qué tipo de producto están evaluando, cuáles son sus atributos relevantes y por qué no debería ser percibido como equivalente a otras alternativas cercanas.

Productos con menor respaldo técnico pueden ser percibidos como equivalentes o incluso superiores si su identidad, su packaging y su comunicación transmiten con mayor claridad calidad, confianza y coherencia.

Por ello, cuanto más débil es el posicionamiento de una categoría, mayor es la exigencia sobre la estrategia y el diseño de marca y envase.

El branding y el packaging no pueden reemplazar una estrategia de categoría, pero sí pueden reducir parte de la desventaja que genera una categoría insuficientemente comprendida. Deben traducir capacidades científicas, productivas y regulatorias en señales claras de calidad percibida, credibilidad y significado.

En este contexto, la coherencia entre producto, propuesta de valor, identidad, packaging y experiencia de marca deja de ser únicamente una condición de diferenciación. Se convierte también en una condición para que el mercado interprete correctamente el valor que la empresa realmente ofrece.

Implicación
03

Más comunicación no corrige una definición débil

Cuando una categoría presenta bajos niveles de conocimiento, la reacción habitual consiste en aumentar las campañas, publicar más contenidos, desarrollar materiales educativos o reforzar la presencia en medios.

Estas acciones pueden ser necesarias, pero no resuelven por sí solas un problema de posicionamiento.

La comunicación amplifica una definición. No la sustituye.

Antes de decidir qué mensajes difundir, las empresas que participan en la categoría necesitan establecer qué significado desean construir, qué atributos deben asociarse con sus marcas, qué diferencias necesitan hacer visibles y qué confusiones deben contribuir a corregir para fortalecer la comprensión de la categoría.

Sin esta claridad, cada empresa, canal, profesional o institución puede terminar utilizando un lenguaje diferente. El resultado es una mayor cantidad de información, pero no necesariamente una comprensión más consistente.

La ejecución debe responder a una definición estratégica. De lo contrario, incluso una excelente implementación termina amplificando mensajes incorrectos.

Implicación
04

Desarrollar una categoría fortalece la propia marca

Cuando una categoría aún está definiendo su significado, las empresas que contribuyen a ese proceso pueden fortalecer simultáneamente su propia posición competitiva.

Esto no implica controlar la conversación del mercado ni imponer una definición de la categoría. Implica participar activamente en el desarrollo de evidencia, lenguaje, criterios de diferenciación, estándares y espacios de educación que ayuden al mercado a comprender con mayor claridad qué representa esa categoría y cómo debe ser evaluada.

Esta contribución genera beneficios que trascienden la visibilidad de una marca. Permite fortalecer su credibilidad, desarrollar autoridad y convertirse en un referente dentro de una conversación que todavía se encuentra en formación.

En este contexto, el liderazgo no se alcanza únicamente mediante campañas comerciales o una mayor presencia publicitaria. También puede consolidarse aportando conocimiento, promoviendo mejores prácticas y ayudando a establecer los criterios que facilitarán el desarrollo futuro de la categoría.

Las empresas que contribuyen al fortalecimiento de una categoría no solo impulsan su crecimiento. También crean un entorno más favorable para que el valor de sus propias marcas sea comprendido y reconocido por el mercado.

Este esfuerzo difícilmente puede desarrollarse de forma aislada. Requiere la participación coordinada de empresas, academia, profesionales de la salud, reguladores, asociaciones y otros actores del ecosistema, cuya contribución conjunta permite desarrollar una categoría más sólida, coherente y legítima para todos.

Implicación
05

La innovación no crea automáticamente su propio mercado

Las empresas suelen asumir que una propuesta valiosa terminará siendo reconocida por sus propios méritos.

Sin embargo, la historia de numerosas innovaciones demuestra lo contrario.

Un producto puede resolver un problema real y, aun así, ser difícil de adoptar. Una tecnología puede ofrecer ventajas evidentes para sus creadores, pero resultar confusa para quienes deben incorporarla. Una categoría puede estar técnicamente desarrollada y continuar siendo interpretada mediante conceptos anteriores.

La innovación introduce algo nuevo. El mercado intenta comprenderlo utilizando lo que ya conoce.

Por eso, cuando una propuesta no encaja con claridad en una categoría existente, las empresas enfrentan una decisión: aceptar que el mercado la interprete desde referencias inadecuadas o participar activamente en la construcción de un nuevo significado.

Esta decisión trasciende la comunicación.

Implica definir el problema, establecer el lenguaje, organizar los atributos, identificar las diferencias relevantes y construir criterios de legitimidad.

También implica reconocer que una marca no existe de manera aislada. Su valor depende del contexto que permite interpretarla.

Las marcas construyen valor. Las categorías construyen mercados.

Conclusiones: Conclusiones

  1. La principal barrera para el desarrollo de los fitofármacos no se encuentra únicamente en la investigación, la regulación o la producción. También se encuentra en la forma en que el mercado interpreta la categoría.
  1. La evolución técnica de la industria ha sido más rápida que la evolución del significado que el mercado atribuye a los fitofármacos. Reducir esa brecha representa uno de los principales desafíos para su consolidación.
  1. La asociación general con el concepto de natural continúa dificultando la diferenciación entre productos con propósitos terapéuticos, procesos de desarrollo, niveles de evidencia y marcos regulatorios diferentes.
  1. Las empresas de la categoría enfrentan un doble desafío: construir marcas competitivas y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo de una categoría que el mercado pueda comprender y diferenciar.
  1. Las organizaciones que ayudan a definir lenguaje, criterios de valor, estándares y marcos de interpretación fortalecen simultáneamente el desarrollo de la categoría y su propia posición competitiva.

Dogma Insights: Interpretar lo que está cambiando

Dogma Consulting Group es una consultora especializada en estrategia de marca, posicionamiento, desarrollo de categorías y crecimiento empresarial.

Ayuda a organizaciones a construir ventajas competitivas sostenibles mediante investigación estratégica, análisis de mercado, branding y desarrollo de metodologías orientadas a transformar capacidades empresariales en posiciones relevantes para el mercado.

Los Dogma Industry Reviews forman parte de una iniciativa editorial diseñada para analizar industrias, categorías emergentes y desafíos estratégicos que influyen en la forma en que los mercados evolucionan y las empresas compiten.

Más que describir tendencias, buscan aportar marcos de interpretación que ayuden a comprender qué está cambiando, por qué ocurre y cuáles son sus implicaciones para la estrategia empresarial.

Capacidades estratégicas: Cómo ayuda Dogma CG

Category Strategy

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Definición del espacio competitivo, desarrollo de categorías emergentes y construcción de marcos de significado que permitan al mercado comprender nuevas formas de resolver un problema.

Brand Positioning

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Diseño de estrategias de posicionamiento capaces de transformar capacidades empresariales en propuestas de valor relevantes, diferenciadas y sostenibles.

Market Education

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Desarrollo de estrategias orientadas a construir comprensión, legitimidad y nuevos criterios de decisión en mercados donde la información disponible todavía no genera suficiente claridad.

Strategic Branding

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Construcción de sistemas de marca capaces de expresar con coherencia la estrategia empresarial, fortalecer la percepción de valor y facilitar la diferenciación competitiva.

Packaging Strategy

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Diseño del packaging como herramienta estratégica para reducir incertidumbre, reforzar credibilidad y comunicar valor en categorías complejas o insuficientemente comprendidas.

Dogma Insights: Glosario

Las definiciones completas de estos y otros conceptos relacionados con estrategia, branding y desarrollo de categorías se encuentran disponibles en DOGMA Insights Glossary.

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Preguntas Frecuentes

¿Por qué una categoría no crece aunque existan buenos productos?

Porque la calidad no garantiza comprensión. Si el mercado no distingue la función de una categoría, sus diferencias o sus criterios de elección, la innovación puede no convertirse en demanda, confianza o valor percibido.

Cuando el mercado confunde su oferta con alternativas cercanas, no comprende el problema que resuelve, utiliza definiciones inconsistentes o todavía no reconoce los criterios que justifican su valor.

También puede ocurrir cuando una innovación introduce una tecnología, un modelo de negocio o una solución que aún no posee un significado establecido.

El branding construye significado, diferenciación y preferencia alrededor de una marca.

La category strategy define el espacio de mercado en el que esa marca participa: qué representa la categoría, qué problema resuelve, con qué alternativas compite y qué condiciones necesita para desarrollarse.

El posicionamiento de marca busca diferenciar una empresa frente a otras marcas dentro de un mercado.

El posicionamiento de categoría busca diferenciar una forma de resolver un problema frente a otras alternativas.

La categoría establece el terreno competitivo. La marca define cómo desea ganar dentro de él.

No.

La educación de mercado puede formar parte del marketing, pero cumple una función específica: ayudar a que las personas comprendan una categoría, una innovación o un criterio de valor.

Debe estar orientada por una estrategia que defina qué necesita comprender primero el mercado.

Una empresa puede liderar el proceso, establecer lenguaje, producir evidencia, demostrar valor y elevar estándares.

Sin embargo, la consolidación de una categoría suele requerir la participación de otros actores, como competidores, asociaciones, academia, reguladores, prescriptores, líderes de opinión y aliados institucionales.

Porque los fitofármacos todavía conviven con una confusión entre medicamentos de origen vegetal, suplementos, preparados herbales y otros productos naturales.

Mientras esas diferencias no sean comprensibles, sus atributos científicos, regulatorios y productivos no se convertirán plenamente en valor percibido.

El branding debe desarrollarse primero, porque define el significado que la empresa quiere construir y, en consecuencia, qué debe enseñar al mercado.

Cuando una categoría aún es poco comprendida, la educación del mercado no puede desarrollarse de forma aislada. Primero es necesario definir el posicionamiento de la marca y el papel que esta busca desempeñar dentro de la categoría. Solo entonces la comunicación y las acciones de market education podrán reforzar ese significado de manera consistente.

No se puede educar un mercado si antes no se ha definido qué significado se quiere construir.

El problema puede encontrarse en la categoría cuando varias empresas enfrentan las mismas confusiones, cuando el consumidor no distingue claramente las alternativas o cuando la conversación se concentra en explicar qué es el producto antes de comparar marcas.

El problema puede encontrarse principalmente en la marca cuando la categoría es comprendida, pero la empresa no logra diferenciarse, generar preferencia o justificar su propuesta de valor.

Sí.

El liderazgo de categoría también puede construirse mediante autoridad intelectual, innovación, definición de estándares, producción de evidencia, capacidad de convocatoria y participación en la formación del mercado.

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Lecturas recomendadas

Play Bigger, de Al Ramadan, Dave Peterson, Christopher Lochhead y Kevin Maney.

Una aproximación al diseño, desarrollo y liderazgo de categorías.

Positioning: The Battle for Your Mind, de Al Ries y Jack Trout.

Un texto fundamental sobre la construcción de posiciones distintivas en la mente del mercado.

Competitive Strategy, de Michael Porter.

Un marco para comprender la estructura competitiva, la diferenciación y las decisiones empresariales.

The Innovator’s Dilemma, de Clayton Christensen.

Una referencia para analizar por qué las innovaciones pueden encontrar dificultades de adopción incluso cuando ofrecen ventajas relevantes.

Referencias

  1. European Medicines Agency. Documentación y marco regulatorio relacionado con medicamentos herbales.
  2. World Health Organization. Publicaciones sobre medicina tradicional, productos herbales, regulación y seguridad.
  3. U.S. Food and Drug Administration. Información regulatoria sobre medicamentos, suplementos dietarios y productos botánicos.
  4. Al Ramadan, D.; Peterson, D.; Lochhead, C.; Maney, K. Play Bigger: How Pirates, Dreamers, and Innovators Create and Dominate Markets.
  5. Ries, A.; Trout, J. Positioning: The Battle for Your Mind.
  6. Porter, M. E. Competitive Strategy y trabajos relacionados con posicionamiento competitivo.
  7. Christensen, C. M. Trabajos sobre innovación, adopción y desarrollo de mercados.
  8. Harvard Business Review. Artículos y marcos relacionados con creación de mercados, posicionamiento e innovación.
  9. Corporación PhytoPharma. Declaración Estratégica de Fitofármacos hacia la Consolidación de una Categoría Internacional.

La incoherencia de marca te está dejando fuera del nuevo mercado

La promesa inicial que tu marca no sostiene

Imagina este escenario: un consumidor toma de la percha un snack con un empaque llamativo y moderno. El diseño transmite frescura, innovación y calidad. La primera impresión es positiva; la marca parece estar a la vanguardia. Sin embargo, al llegar a casa, el consumidor decide buscar más información: entra en la web de la empresa y descubre un sitio anticuado, con imágenes borrosas y un diseño que parece detenido en el tiempo. Luego revisa sus redes sociales y encuentra cuentas sin actividad o con publicaciones que no guardan relación con lo que el nuevo empaque promete. El resultado es una contradicción que siembra dudas: ¿esta empresa realmente está alineada con lo que quiere transmitir, o está mostrando una peligrosa incoherencia de marca?

En la actualidad, los consumidores ya no observan los elementos de marca de forma aislada. Cada experiencia, cada punto de contacto y cada interacción construyen —o destruyen— la confianza. Y cuando el consumidor detecta incoherencia de marca, la confianza se resquebraja y la marca pierde.

El nuevo consumidor y su lupa digital

El consumidor de hoy es mucho más que un comprador impulsivo. Es un investigador activo, un evaluador de señales y un conector de experiencias. Antes de tomar una decisión de compra definitiva, suele validar lo que encuentra en el empaque con lo que ve en la web de la marca, en sus redes sociales y en el testimonio de otros consumidores. Si en ese recorrido detecta señales de incoherencia de marca, la duda se instala de inmediato. La línea entre lo físico y lo digital se ha difuminado: la compra no se detiene en la caja del supermercado, sino que continúa en el espacio online.

La experiencia del cliente se construye a lo largo de múltiples touchpoints, que no se limitan al producto, sino que incluyen interacciones digitales, servicio al cliente y hasta reseñas externas. Cada uno de estos puntos contribuye a formar la percepción de la marca en la mente del consumidor. Si un solo punto de contacto genera fricción o transmite incoherencia de marca, la confianza se rompe y esa percepción global se resquebraja.

A esto se suma lo que Verhoef et al. (2015) describen como la transición de lo multicanal a lo omnicanal: ya no basta con tener presencia en diferentes medios, es necesario que todos estén integrados y hablen con una misma voz. El consumidor espera una experiencia fluida, sin saltos bruscos de tono o de estilo. Una marca que luce moderna en el estante, pero anticuada en internet, no solo queda mal parada: parece desarticulada, improvisada y víctima de una incoherencia de marca que el consumidor no perdona.

Este fenómeno es especialmente crítico en categorías de alta rotación, como los snacks. Aquí el consumidor se expone a decenas de marcas en minutos y compara constantemente. Si encuentra incoherencia de marca, la decisión de abandono es fulminante.

La incoherencia de marca habla más fuerte que tu publicidad

La incoherencia de marca no se percibe como un error aislado, sino como una señal de desorden. En comunicación estratégica, el ruido es cualquier elemento que interrumpe o distorsiona el mensaje que la marca quiere transmitir. Y pocas cosas generan más ruido que una incoherencia de marca, un sistema en el que cada canal cuenta una historia diferente.

Šerić (2017) explica que la consistencia en las comunicaciones de marca es fundamental para construir confianza y asegurar la continuidad de la relación con el cliente. Si los mensajes son dispares —un empaque moderno junto a una web obsoleta—, se rompe la claridad narrativa y se genera confusión. La incoherencia de marca se convierte en un “choque cognitivo” que deja al consumidor preguntándose qué es lo que realmente representa la empresa.

Este ruido afecta de manera directa la competitividad. En un mercado donde el consumidor puede cambiar de opción con un simple clic, cualquier contradicción es una excusa para mirar hacia otro lado. Además, la incoherencia de marca tiene un costo oculto: hace que las inversiones en diseño, marketing y comunicación trabajen en direcciones opuestas. Lo que un canal construye, otro lo destruye.

En términos simples: la incoherencia de marca le habla al consumidor en idiomas diferentes. Y cuando no entiende lo que se le quiere decir, elige no escuchar.

Lo que tu empaque promete debe vivir en todos tus canales

El empaque no solo contiene un producto; contiene expectativas. Su rol es mucho más que funcional: es simbólico y estratégico. Es el primer embajador de la marca y, en muchas ocasiones, el único que el consumidor ve antes de decidir la compra.

Orth y Malkewitz (2008) demostraron que el diseño del empaque influye de forma integral en la percepción de la marca. La combinación de formas, colores y tipografías genera asociaciones inmediatas: modernidad, confianza, naturalidad, sofisticación o, por el contrario, descuido. De ahí que invertir en un buen empaque no sea un lujo, sino una estrategia de impacto directo en la mente del consumidor.

Pero aquí radica el riesgo: un empaque atractivo eleva la vara de las expectativas. Si al buscar más información, el consumidor no encuentra el mismo nivel de cuidado en la web o en las redes sociales, la experiencia se desmorona. Lo que debería ser un círculo virtuoso se convierte en un choque de percepciones.

El empaque, por sí solo, no sostiene la relación de marca. Necesita estar respaldado por un ecosistema coherente que confirme la promesa visual que transmite. De lo contrario, corre el riesgo de ser visto como una máscara bonita sobre una marca vacía.

Si tu web falla, tu marca pierde confianza al instante

En la era digital, la web es mucho más que una tarjeta de presentación: es la vitrina institucional y, para muchos, el espacio donde se decide si la marca es confiable o no. Incluso para categorías de bajo precio, los consumidores revisan la web como señal de legitimidad y modernidad.

Fogg et al. (2003) comprobaron que el 46% de los usuarios evaluaba la credibilidad de un sitio principalmente por su diseño visual. Esto implica que una web desactualizada, con una estética antigua o con errores de usabilidad, no solo proyecta descuido, sino que pone en duda la seriedad de toda la compañía.

Cuando un consumidor percibe incoherencia de marca—un producto moderno respaldado por un entorno digital obsoleto—, la conclusión es casi automática: “si no cuidan su web, ¿cómo puedo confiar en la calidad de lo que producen?”. Es un razonamiento simple, pero devastador, porque mina la confianza en segundos.

La web no puede estar desconectada del resto del sistema de marca. Debe ser un espejo del empaque y de las redes sociales, transmitiendo el mismo estilo, tono y narrativa. De lo contrario, se convierte en la pieza que derrumba todo el edificio de confianza construido en el punto de venta.

La psicología de la incoherencia de marca

Más allá de las percepciones superficiales, la incoherencia activa procesos psicológicos que afectan directamente la satisfacción y la fidelización.

Según la teoría de la Expectancy-Disconfirmation, los consumidores comparan constantemente lo que esperan con lo que reciben. Cuando la realidad está por debajo de la expectativa, la satisfacción se desploma. En el caso de una marca, un empaque moderno genera expectativas altas, pero una web o unas redes desalineadas producen una desconfirmación inmediata: el consumidor siente que le prometieron algo que no se cumplió.

De forma paralela, la teoría de la Disonancia Cognitiva explica que cuando una persona detecta contradicciones entre lo que cree y lo que experimenta, aparece un malestar psicológico que busca resolver. En términos de consumo, esto se traduce en abandono de la marca, en hablar negativamente de ella o en evitar futuras compras.

Así, la incoherencia de marca no solo es un error estético: es un disparador de mecanismos psicológicos que empujan al consumidor lejos de la marca.

Cada incoherencia te cuesta clientes, ventas y reputación

Consecuencias de la incoherencia de marca: pérdida de confianza, reducción de valor percibido, desventaja competitiva, menor fidelización e ineficiencia de inversión.

Los efectos de un sistema de marca incoherente son más profundos de lo que parecen:

  • Pérdida de confianza inmediata. Una contradicción entre canales es suficiente para sembrar la duda.
  • Reducción del valor percibido. El consumidor interpreta que la empresa es desordenada o improvisada.
  • Desventaja frente a la competencia. Marcas con coherencia ganan terreno porque transmiten solidez.
  • Menor fidelización. El consumidor evita repetir la compra para no experimentar la misma decepción.
  • Ineficiencia de inversión. Lo que se invierte en mejorar un canal puede perderse si otro lo contradice.

En un mercado donde las opciones abundan, estas pérdidas son un lujo que ninguna marca puede permitirse.

Cómo evitar la incoherencia de marca

Cómo evitar la incoherencia de marca: alinear canales, actualizar la web, activar redes sociales e implementar un manual vivo de marca.

La coherencia no se logra con un cambio aislado, sino con una estrategia integral. Algunas claves para construirla:

  1. Alinear todos los canales. El empaque, la web y las redes sociales deben contar la misma historia, con un lenguaje visual y narrativo consistente.
  2. Actualizar la web. No como trámite técnico, sino como espacio estratégico que refleja la identidad de la marca.
  3. Activar redes sociales. Son la extensión viva de lo que el empaque promete; no basta con tener presencia, hay que sostenerla.
  4. Implementar un manual vivo de marca. Una guía que evolucione y mantenga la coherencia en cada nuevo desarrollo, evitando que las piezas trabajen en direcciones distintas.

La coherencia no es una opción decorativa: es el requisito para competir en un mundo donde los consumidores comparan todo y no perdonan contradicciones. Ignorar esto es abrir la puerta a la incoherencia de marca, un error estratégico que debilita la confianza y deja espacio a la competencia.

Conclusión: la incoherencia de marca es el error estratégico más costoso

Un buen empaque es solo el inicio de la experiencia de marca. Pero si los demás puntos de contacto no están alineados, el consumidor detectará la incoherencia de marca y se sentirá decepcionado. En un mercado saturado, esa decepción no es un detalle menor: significa pérdida de confianza, de preferencia y, en última instancia, de ventas que no vuelven.

Ahora pregúntate: ¿está tu empresa proyectando una marca coherente en todos los canales, o tus clientes ya están notando contradicciones que los empujan hacia la competencia? Cada incoherencia es una grieta que erosiona la confianza y abre espacio a quienes sí comunican de manera consistente.

La marca no se construye con piezas aisladas. Se construye con sistemas coherentes que transmiten una identidad clara y confiable en todos los canales. La incoherencia de marca es un error estratégico que puede estar costándote mercado hoy mismo, mientras que la coherencia es inversión en confianza. Y la confianza es, al final, lo que realmente vende.

También podría interesarte leer: Los sesgos en la elección de las marcas y la economía conductual

Referencias

  • Fogg, B. J., Soohoo, C., Danielson, D. R., Marable, L., Stanford, J., & Tauber, E. R. (2003). How do people evaluate a web site’s credibility? Results from a large study. Communications of the ACM, 46(5), 39–44.
  • Lemon, K. N., & Verhoef, P. C. (2016). Understanding customer experience throughout the customer journey. Journal of Marketing, 80(6), 69–96.
  • Orth, U. R., & Malkewitz, K. (2008). Holistic package design and consumer brand impressions. Journal of Marketing, 72(3), 64–81.
  • Šerić, M. (2017). How can perceived consistency in marketing communications influence customer–brand relationship outcomes? European Management Journal, 35(6), 689–700.
  • Verhoef, P. C., Kannan, P. K., & Inman, J. J. (2015). From multi-channel retailing to omni-channel retailing: Introduction to the special issue on multi-channel retailing. Journal of Retailing, 91(2), 174–181.
  • Festinger, L. (1957). A Theory of Cognitive Dissonance. Stanford University Press.
  • Oliver, R. L. (1977). Effect of expectation and disconfirmation on postexposure product evaluations: An alternative interpretation. Journal of Applied Psychology, 62(4), 480–486.

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El manual de marca como arma comercial

¿Por qué algunas marcas lo activan y otras solo lo archivan? Un manual de marca puede ser una herramienta poderosa que impulse coherencia, ventas y reputación, o convertirse en un documento olvidado en la nube. La diferencia no está en su diseño gráfico, sino en su activación como un recurso vivo de gestión y crecimiento.

La paradoja del manual de marca: ¿activo estratégico o archivo olvidado?

En muchas organizaciones, el manual de marca existe pero no se utiliza. Tiene portada, colores definidos, tipografía y hasta puede haber sido celebrado en su lanzamiento. Sin embargo, al cabo de pocos meses suele perder vigencia práctica y se convierte en un archivo olvidado.

David Aaker (1992) planteó que el valor de una marca (brand equity) se construye sobre la base de la consistencia y la capacidad de sostener significados claros a lo largo del tiempo. Cuando un manual no se activa en la operación diaria, esa coherencia se rompe. En lugar de fortalecer la marca, el documento queda reducido a un archivo técnico que no influye en ventas ni en reputación.

Esto explica por qué algunas empresas, a pesar de contar con manuales estéticamente impecables, presentan comunicaciones dispares, campañas inconexas y experiencias de cliente fragmentadas. El manual de marca no tiene valor por sí mismo: su verdadero poder surge cuando se convierte en parte del día a día de la organización.

De PDF estático a sistema vivo de gestión de marca

Un error común es ver el manual de marca solo como un catálogo de logos, paletas y tipografías. Sin embargo, un manual eficaz articula cómo la marca debe expresarse, venderse y adaptarse a distintos puntos de contacto. Se convierte en un sistema que guía desde la comunicación corporativa hasta la forma en que los vendedores transmiten el storytelling a los clientes.

Prados-Peña y Del Barrio-García (2021) destacan que el brand management es crucial para la creación de valor de marca, ya que asegura que la identidad se traduzca en prácticas concretas. El manual de marca, por tanto, no debe ser un PDF estático, sino un recurso transversal que conecte con marketing, trade, ventas, recursos humanos y dirección.

Cuando se concibe de este modo, se transforma en un “hub de identidad” que orienta las acciones de todos los equipos, permitiendo que las decisiones diarias mantengan la coherencia de la marca sin necesidad de consultar constantemente al departamento de diseño o comunicación.

Tres niveles de activación

Tres niveles de activación del manual de marca: archivo, ejecución y eje cultural
  1. Manual como archivo
    El nivel más bajo de uso. El manual de marca queda guardado en carpetas internas, accesible solo al área de diseño. Esto deriva en inconsistencias: cada presentación, folleto o cotización se resuelve a criterio de quien lo produce, erosionando la confianza de clientes y distribuidores.
  2. Manual como herramienta de ejecución
    Se utiliza en la práctica, pero solo para garantizar consistencia visual en piezas de comunicación. Los diseñadores y community managers lo aplican, logrando uniformidad estética, pero sin integrar a los equipos comerciales o institucionales. Su impacto es positivo, aunque limitado.
  3. Manual como eje comercial y cultural
    El nivel más alto de activación. Aquí, el manual de marca forma parte de capacitaciones internas, procesos de onboarding, entrenamientos de ventas y lineamientos institucionales. No solo ordena lo visual, sino que fortalece el discurso de marca y alinea la cultura organizacional.

Van Nguyen, Melewar y Chen (2021) muestran que el employee brand engagement tiene un impacto directo en el rendimiento de la organización. Esto confirma que, cuando los empleados se apropian de la marca a través del manual, los resultados son tangibles: mayor motivación, coherencia en la comunicación y un mejor alineamiento estratégico.

El secreto de las marcas que sí lo activan

Secreto de las marcas que activan su manual de marca: capacitación, integración y actualización

Las marcas que convierten su manual en un activo estratégico suelen destacar por tres prácticas fundamentales:

  • Capacitación constante: no entregan el manual como un archivo finalizado, sino que organizan talleres y sesiones de entrenamiento donde se enseña a aplicarlo en casos reales.
  • Integración transversal: el manual de marca está presente en briefings de campañas, en procesos de aprobación de piezas y hasta en las plantillas de propuestas comerciales. Esto garantiza que se use como criterio común en toda la organización.
  • Actualización periódica: se revisa cada 12 a 24 meses para reflejar cambios en portafolio, narrativa o canales digitales.

Zhang (2022) sostiene que el liderazgo orientado a la marca es clave para que las estrategias de construcción de marca tengan impacto. Sin liderazgo que promueva su uso, ningún manual trasciende. Los equipos necesitan ver que la alta dirección lo respalda y lo aplica, para entender que no se trata de un ejercicio estético, sino de una herramienta estratégica de negocio.

El manual de marca como puente hacia la conexión emocional

Más allá de la coherencia interna, un manual bien gestionado contribuye a la conexión emocional con el cliente. Según Harvard Business Review (2017), las marcas que activan vínculos emocionales generan hasta el doble de impacto en métricas de retención y valor de vida del cliente.

En este sentido, el manual puede servir como marco narrativo. Cuando integra storytelling, tono de voz y discurso comercial, facilita que la experiencia del cliente sea consistente con la promesa de la marca. Así, la guía no sólo ordena la comunicación, sino que potencia la capacidad de la empresa de generar vínculos más profundos con su público.

Un manual activado se convierte en un “traductor” de la promesa de marca, asegurando que esta se exprese de forma clara y coherente en cada punto de contacto, desde un empaque hasta una presentación corporativa.

Cuando el manual de marca se convierte en el mejor aliado operativo

Además de su rol estratégico y narrativo, el manual tiene un efecto práctico: optimiza la operación interna. Cuando los equipos cuentan con lineamientos claros, disminuye el retrabajo, se aceleran los tiempos de producción de piezas y se reduce la dependencia de aprobaciones interminables.

Esta eficiencia también se refleja en la relación con proveedores y aliados. Un manual bien estructurado permite que agencias externas, imprentas o partners trabajen con mayor autonomía, disminuyendo errores y costos de corrección.

Desde la perspectiva de gestión, esto convierte al manual en un ahorrador de recursos: menos tiempo, menos dinero y menos fricción interna. La coherencia deja de ser un esfuerzo adicional y se convierte en una práctica automatizada en el día a día de la organización.

Recomendaciones prácticas para pasar de la teoría a la acción

  • Incluirlo en entrenamientos de ventas y marketing, mostrando cómo el discurso de marca fortalece la argumentación comercial.
  • Generar versiones simplificadas para áreas no creativas, como fichas rápidas para promotores o guías visuales para distribuidores.
  • Integrarlo en reuniones clave: que el manual sea citado en briefings, aprobaciones y discusiones estratégicas.
  • Medir su uso cada semestre, evaluando si es consultado, cómo se aplica y dónde se generan errores de coherencia.
  • Asegurar liderazgo visible, donde gerentes y directivos den el ejemplo aplicando los lineamientos en su comunicación.

Conclusión: un manual de marca que no se activa, simplemente no existe

Un manual de marca solo tiene valor cuando se convierte en un recurso vivo. No basta con diseñarlo: hay que activarlo.

Cuando se usa de forma activa, el manual de marca multiplica la coherencia interna, refuerza la cultura organizacional, fortalece la conexión con los clientes y mejora la percepción externa de la empresa. También se convierte en una herramienta de eficiencia: acelera procesos, evita retrabajos y aporta legitimidad frente a socios y distribuidores.

Las marcas que lo entienden así no lo ven como un archivo técnico, sino como un activo estratégico y comercial. Aquellas que lo ignoran pierden la oportunidad de convertir la identidad en un motor de crecimiento.

En definitiva, un manual de marca no debe archivarse: debe ponerse en acción y convertirse en el motor estratégico de tu negocio.

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Referencias

  • Aaker, D. A. (1992). Managing brand equity: Capitalizing on the value of a brand name. Free Press.
  • Harvard Business Review. (2017). The new science of customer emotions.
  • Prados-Peña, M., & Del Barrio-García, S. (2021). The role of brand management in brand equity creation. Journal of Brand Management, 28(2), 135–148.
  • Van Nguyen, V., Melewar, T. C., & Chen, J. (2021). Employee brand engagement and its impact on organizational performance. Frontiers in Psychology, 12, 921237.
  • Zhang, W. (2022). Impact of organizational brand-building strategies on organizational brand equity: A moderating role of brand-oriented leadership. Frontiers in Psychology, 13, 919054.

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Competitividad de marca, ¿es nuestra marca competitiva?

La pregunta sobre si nuestra marca es competitiva o no, es una cuestión fundamental; de ella depende la supervivencia de la misma en el nicho del producto. Es por esta razón que debemos tener claros los criterios que nos permitirán evaluar si nuestra marca está siendo competitiva, o si, por el contrario, debemos tomar medidas para mejorar o consolidar nuestra competitividad de marca en el mercado.

Para que una marca se convierta en líder en la industria a la que pertenece, e incluso para que logre sobrevivir en el mercado, debe necesariamente ser competitiva. Esto implica que debe desplazar a otras empresas en el mercado; hacerse de una cuota del mercado. Dicho de otro modo, necesita competir, ser preferida por los consumidores de su mercado meta. En tanto que la ausencia de competencia y la situación de escasa competencia involucra a los mercados monopólicos y oligopólicos respectivamente, según las características de la industria, las barreras de entrada y el tipo de nicho, puede haber muchísima competencia. Cabe resaltar que generalmente existe competencia, pero el escenario oligopólico no está exento del proceso de branding, pues aún allí -aunque escasa-, existe competencia.

Ser competitivo es, pues, la capacidad que tienen las empresas de hacer las cosas mejor que las demás empresas con las que compite en un nicho determinado. Dicha competitividad de marca puede ser en costos, producto, producción, calidad, promoción, distribución, etc. Lo importante es que el elemento de competitividad pueda incrementar la rentabilidad de la empresa y, por consiguiente, que nuestro producto o servicio sea preferido por el consumidor.

Ventajas competitivas, ¿por qué un consumidor promedio de tu industria debería elegir comprar tu marca?

Ventaja competitiva porque elegir comprar tu marca competitividad marca dogma cg C 1

El término ventaja competitiva fue acuñado por Michael Porter en la década de 1980, tras publicar su libro Estrategia competitiva: técnicas para el análisis de los sectores industriales y la competencia. Una ventaja competitiva, según Porter,  es cualquier atributo que haga que nuestra marca o producto sea mejor a las demás, aquello por lo cual, los consumidores preferirían elegir comprar tu marca o producto y no la de otro competidor. En lo posible, debe ser una característica distintiva, única y singular.

«Si todo lo que intentas hacer es esencialmente lo mismo que tus rivales, es poco probable que tengas mucho éxito.»

Michael Porter

El concepto de ventaja competitiva está asociado, pues, al de la oferta de valor. Así, a partir de alguna ventaja competitiva, puedes ofrecer una propuesta de valor para tu marca, tomando en cuenta siempre, desde luego, las necesidades de tu mercado meta. Por tanto, un análisis de la ventaja competitiva de la empresa debe estar siempre presente en la estrategia de marketing, es un elemento transversal en la estrategia de mercadeo. La ventaja competitiva no es solo lo qué tiene que ofrecer tu marca, sino aquello que puede ofrecer tu marca mejor que las demás en el mercado. 

Tipos de ventajas competitivas

El posicionamiento de nuestra marca, siempre estará asociada a nuestra oferta de valor y a las ventajas competitivas que comporta. Hay varias clasificaciones de las ventajas competitivas que puede desarrollar una empresa, pero aquí las dividiremos dos grandes grupos: ventajas competitivas  internas y externas:

Internas:

La ventaja en costes se basa en el precio y la gestión del proceso productivo; atañe a una mejora en la productividad. Esta ventaja competitiva, al centrarse en la reducción de costes, se basa en las mejoras en el saber hacer; desarrollo de habilidades tanto administrativas como implementaciones tecnológicas y de procesos de trabajo. Involucra la mejora de procesos productivos que el consumidor no puede ver directamente, sino que percibe a través de la reducción del precio del producto.

En resumen, se basa en que un producto de igual calidad, siendo vendido a un menor precio, ya está ofreciendo una ventaja evidente. 

Externas:

Estas ventajas competitivas son visibles en el producto, el consumidor puede ver que el producto se diferencia de los demás a través de factores que van más allá del precio, antes bien, son características propias del producto. En efecto, en esta ventaja competitiva, el consumidor está dispuesto incluso a pagar más por el producto que le representa una ventaja visible. Esta ventaja competitiva está muy asociada al desarrollo de la marca y a un buen marketing del producto. 

Elementos en los que se puede mejorar la competitividad de marca

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Existen, además, elementos básicos para la generación de ventajas competitivas en torno a la diferenciación:

El precio: se trata de competir en precios sin poner en riesgo la calidad del producto. Esto se puede lograr con una mejora de los procesos productivos, o logrando economías de escala. 

Calidad: los productos considerados de mejor calidad, también suelen ser más caros. La garantía de calidad no solo permite que una marca sea preferida, sino que también permite incrementar el precio y, por consiguiente, las ganancias.

Experiencia: esta ventaja competitiva se trata del trato hacia los clientes. Ofrecer una buena experiencia de compra, o una buena experiencia de usuario en el caso de un e-commerce. 

Personalización y servicio: hoy en día, con el manejo del big data y la inteligencia artificial, cada vez es más posible la personalización en el marketing y las ofertas de servicios. Las personas valoran servicios personalizados que se adapten a sus necesidades, y muchos servicios hoy en día son customizables. Esto se ve mucho en la industria del software o de productos digitales, en donde la personalización del servicio es la clave de la ventaja competitiva de muchas empresas de IT.

Branding: el otro elemento indispensable de diferenciación y competitividad de marca es, qué duda cabe, la construcción de la marca. Este elemento cobra especial énfasis cuando se trata de artículos de lujo o que busque comunicar distinción. La publicidad, en sí misma, es un elemento diferenciador, busca generar diferenciación del producto o servicio a la vez que comunica una oferta de valor.

Indicadores de competitividad de marca

En cada campo o mercado en el que incursionamos, bajo las reglas y normas que le correspondan, existe la competición. Esto puede extenderse, de hecho, a cualquier entorno social en el que nos desenvolvamos. Bajo este orden de ideas, mejorar la capacidad competitiva en cualquier mercado o industria es clave, pero esto es imposible de hacer sin establecer parámetros de medición. Por tanto, es necesario guiarnos bajo un indicador de desempeño adecuado pues, tal como señala Peter Ducker, solo lo que puede medirse puede mejorarse. 

Aquí te dejamos algunos KPI’s para evaluar la competitividad de marca:

Net promote Score:

Esta métrica se encarga de medir la lealtad y satisfacción de los clientes, y se basa en la probabilidad de que los clientes recomienden el producto o servicio. Todas las marcas tienen promotores y detractores, en términos de preferencias.

La fórmula para calcularlo es: 

Net promote Score (NPS) =  (% de promotores de la marca – % porcentaje de detractores)

Customer retention rate (CRR):

Es una medida de fidelización por tiempo. Se mide la lealtad de los clientes en un periodo determinado: cuántos había al principio y cuantos continúan al final del periodo considerado. 

La fórmula para calcularlo es la siguiente: CRR = ((E-N)/S) x 100.

En donde E son los consumidores adquiridos, N los perdidos, y S los consumidores iniciales, del comienzo del periodo considerado.

Brand consistency:

Es una revisión del cumplimiento de la imagen y voz de marca a lo largo de todas las campañas. On brand, indica que se cumple al 100%, en tanto que off brand, indica que ha habido importantes desviaciones en la imagen o discurso de la marca.

Se puede medir haciendo una lista de elementos clave de la imagen y voz la marca que fungjan como criterio de comparación.

Cuota de mercado:

Este KPI busca determinar el porcentaje de compradores de la marca dentro del total de marcas del nicho al que pertenece. 

Se calcula de la siguiente manera: 

Cutoa de mercado =  (Porcentaje de compradores / Total de compradores estimado del nicho) x100

Share of voice:

Este KPI es muy parecido al anterior, se trata de determinar qué tan sonada es tu marca a raíz de las campañas publicitarias. Se mide como la proporción de personas que hablaron sobre tu marca, sobre el total de personas que hablaron sobre el producto.

Share of voice =   ( Personas que hablaron de tu marca / Persona que hablaron del producto )x100

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Antropología social, branding y big data

El branding, por definición, busca emplear el poder de la marca como elemento diferenciador y de ventaja competitiva. Se trata, pues, de posicionar la marca en la mente del consumidor con estrategias de marketing adecuadas. No obstante, desde sus comienzos, el branding ha evolucionado y se ha venido transformando, tomando elementos de las técnicas y métodos que se van desarrollando en diversas disciplinas. Desde el big data, hasta la netnografía, el branding ha adoptado una nueva forma con nuevos métodos, dada la complejidad del sistema global y el advenimiento de la era digital. 

Es necesario considerar que para la correcta aplicación de estas disciplinas y métodos multidisciplinarios, un abordaje profesional del branding es indispensable; la experiencia, los conocimientos y el know how de los profesionales del área es algo fundamental. El branding es mucho más que el componente gráfico de la marca, es el proceso estratégico de construcción de la marca para que conecte con la audiencia. Por consiguiente, el branding es el elemento articulador entre la empresa u organización y lo que busca comunicar en aras de alcanzar un mercado objetivo.

Antropología social y branding: aportes disciplinarios

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Si bien los nexos entre la psicología social y conductual y el marketing siempre han sido explotados por la publicidad, la incursión de la antropología social con sus métodos para asistir al marketing es mucho más reciente. Esta irrumpe, nada más y nada menos, que en una época en la que las estadísticas y el manejo de los grandes datos -a través de la implementación de programas de inteligencia artificial-, parecen mostrar sus limitaciones. Es aquí cuando se introduce la antropología social para un manejo interpretativo y cualitativo de una pequeña cantidad de datos representativos del consumidor.

La antropología social irrumpe en una época en la que las estadísticas y el manejo de los grandes datos, parecen mostrar sus limitaciones.

El objetivo del análisis de datos con métodos antropológicos como la etnografía y la observación participante, es identificar la conducta del consumidor, entrever sus hábitos y necesidades para ofrecerle valor. Se busca decodificar la conducta del consumidor a partir de la interpretación de lo que dice, piensa y hace el usuario del internet. 

El término cultura está sujeto a varias acepciones, pero aquí diremos que es el estudio de los códigos simbólicos de los grupos humanos a través de la observación de su comportamiento en sociedad: tradiciones, instituciones, creencias, prácticas, herramientas, y todo cuanto se produce en sociedad. El branding, por otra parte, busca que la marca conecte con los códigos simbólicos del público objetivo para posicionar, a menudo construyendo historias que logren conmover y apelar a la emocionalidad del consumidor ideal de la marca. Dicho de otro modo, para construir una marca es necesario conectar con los valores y necesidades culturales. Resulta claro que para establecer dicha conexión, es indispensable conocer muy bien a la audiencia, y es aquí donde la mirada penetrante de la antropología social logra traducir los códigos culturales que se necesitan para posicionar la marca. Para esto, en la era digital, la antropología social se ha valido de la etnografía (que es un método de descripción e interpretación de los grupos humanos) aplicada al internet, también conocida como netnografía, un nuevo método de investigación de mercado en las comunidades virtuales. 

Por otra parte, los datos densos o el think data, es un término que reúne cualquier método cualitativo para la investigación de mercados en contextos digitales. 

Los límites del big data en la segmentación: tribus urbanas trasnacionales de la era digital

Los limites del big data y tribus urbanas digitales C 1

Si bien el big data aporta información fundamental y es indispensable, esta resulta ser insuficiente hoy en día para conseguir una verdadera ventaja en posicionamiento. Por consiguiente, la combinación de información cualitativa y cuantitativa es la estrategia de investigación de mercados más eficaz con la que cuentan grandes marcas hoy en día para analizar al mercado objetivo. 

Y es que para obtener grandes volúmenes de datos, en primer lugar, hay que invertir en campañas y lograr tráfico orgánico, y las campañas nunca son gratis (y aún el tráfico orgánico requiere una gran inversión). Las campañas van recopilando datos y gastando presupuesto, mientras el machine learning va categorizando a los compradores potenciales según parámetros demográficos, geográficos y de intereses. Así funciona la tecnología de los motores de búsqueda, tales como Google o Bing, y también de otras plataformas de pago como Facebook, Tik-Tok o Amazon, van ajustando audiencias con base a las interacciones de compra o intención de compra de los usuarios. 

A todas estas, el reto para las marcas es, pues, cómo asociar la marca a valores y emociones positivas en medio de subculturas globales y tribus urbanas digitales con usuarios de todo el mundo.  Por tal motivo, atinarle a una segmentación previa con pocos datos, pero muy bien interpretados, puede ayudar a ahorrar mucho presupuesto y tal vez aportar información clave para destacar de la competencia. Para esto, es sumamente útil la investigación cualitativa. Esta fue, de hecho, la visión de Netflix, quien debe parte de su éxito a la contratación de antropólogos para observar al consumidor, a la par de usar algoritmos complejos de inteligencia artificial para entrever los gustos y tendencias de los usuarios.

La marca como símbolo cultural

La marca, cuando ha tenido éxito en posicionarse, es un elemento semiótico. Representa algo para un determinado grupo de personas; tiene un significado para los compradores asociado a emociones, deseos y necesidades culturales específicas. Es un símbolo cultural que comunica algo más allá de su utilidad práctica; comunica identidad grupal, la pertenencia a un grupo, e incluso el estatus social del consumidor. Por ejemplo, los consumidores de motocicletas Harley-Davidson, ven a las motocicletas Harley como un símbolo de identidad que atañe a unos valores que comparten y que la marca ha sabido acompañar. Muchos pueden ser completamente ignorantes de las características y atributos del sistema mecánico, sin embargo, los llamados harlistas, saben lo que representa la marca para ellos y su grupo; un medio de comunicación identitario. Los bienes de consumo masivo, tampoco se escapan de esta impronta; así, por ejemplo, los hábitos de consumo dan cuenta de tradiciones gastronómicas y culturales en los diferentes grupos sociales.

Hoy en día, las comunidades digitales son internacionales, lo cual, añade más complejidad al desarrollo de la marca. Tribus urbanas que hacen vida en las redes sociales, foros y demás espacios digitales. Es un entorno tan activo como el de la calle ¿Acaso se puede decir a estas alturas que las redes sociales son menos reales que la vida off-line?, sin duda que no, internet ha cambiado la forma de socializar, y ha introducido nuevas prácticas de interacción humana.

no basta con apelar a la big data, hay que comprender muy bien al consumidor digital, a las tribus urbanas que hacen vida en internet

La pertinencia, el entregar el mensaje adecuado a la persona adecuada, en el momento preciso, es la impronta de la publicidad digital actual, todas las herramientas de machine learning y de AI están encaminadas a lograr dicha pertinencia en la entrega del mensaje publicitario. De igual modo, la publicidad intrusiva suele acarrear sentimientos negativos hacia las marcas por parte de los usuarios, y ya no persuade de la misma manera que lo hacía antes de internet. Esto supone una diferencia sustancial con la publicidad del mass media de antaño. Así, pues, la micro-segmentación cobra relevancia y, para ello, no basta con apelar a la big data, hay que comprender muy bien al consumidor digital, a las tribus urbanas que hacen vida en internet, de tal manera que el usuario, pueda conectar la marca con una buena experiencia, la cual, para posicionarse debe necesariamente sintonizar con sus valores y códigos culturales. 

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Cómo las personas escogen en el punto de venta, packaging y economía conductual

El empaque es un elemento distintivo de los productos y las marcas, la carta de presentación de los productos en las vitrinas, estanterías de los establecimientos y comercios en línea. El packaging comunica qué tan particular es un producto y por qué el consumidor debería comprarlo en lugar de comprar otro producto similar o sustituto.

El empaque, si bien suele desecharse luego de adquirido el producto, transmite un mensaje que puede ser decisivo para consolidar la decisión de compra. Bajo este orden de ideas, el empaque forma parte tanto de las características del producto, como de la notoriedad de la marca, habida cuenta de que muchos productos son vistos por primera vez en los establecimientos en donde la gente los encuentra, fijándose en primera instancia en el empaque. A este respecto, cabe destacar que en muchos casos la primera venta suele deberse al packaging, en tanto que la repetición de la compra dependerá del producto y la experiencia del consumidor.

Por esta razón, el packaging vende y, por consiguiente, forma parte importante de la estrategia de marketing. Una parte de la estrategia de mercadeo que todavía no ha sido alterada tan drásticamente por la irrupción de internet y la era digital en productos con canales de distribución más tradicionales y consolidados. Aún los productos con canales digitales de distribución diseñan su estrategia de packaging, y, como es de esperarse, el packaging, como herramienta del marketing, se va adaptando e incorporando las últimas tecnologías para la venta.

Packaging y economía conductual en la compra ¿Cómo el packaging influencia la conducta del consumidor?

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Una de las cosas que cualquier marca debe tener siempre presente es cómo el empaque afecta a la mente del consumidor.

1) Anima asociaciones inconscientes

Las primeras impresiones siempre son importantes en la mente de las personas, más aún cuando se trata del envase, que, en muchos casos, es lo primero que el consumidor potencial ve en un producto. Estamos socialmente condicionados para reaccionar a colores, formas y símbolos de manera emocional, adjudicándoles en muchos casos significados culturales. El packaging debe tener siempre presente estas asociaciones que van alineadas con los códigos culturales del mercado objetivo. Algunos de estos elementos están muy arraigados en la psicología conductual, así, por ejemplo, el color amarillo y el rojo, suelen atraer la atención de inmediato.

2) Sincroniza con las necesidades inmediatas de los consumidores

Muy asociado a la compra impulsiva, muchas veces, sin conocer la marca, lo que nos invita a escoger un producto es un envase que nos incentive a saciar la necesidad concreta que tenemos en ese momento, frente a la estantería; por ejemplo, cuando estamos sedientos y elegimos alguna bebida refrescante. Aunque se considera que esto pasa con mayor frecuencia en productos de bajo costo, aquellos que las personas consumen para satisfacer sus necesidades inmediatas, en realidad se aplica a todo tipo de productos siempre y cuando el diseño esté desarrollado estratégicamente para transmitir los atributos de la marca, la propuesta de valor del producto y sus beneficios emocionales y funcionales eficazmente.

3) Promueve la lealtad hacia la marca

Cuando se considera crear un buen packaging, hay que estar conscientes de que este debe reflejar y expresar la imagen de la marca, es un soporte más de la imagen de marca (uno muy importante). El consumidor debe poder reconocer la marca de inmediato mediante el empaque. No es infrecuente que el cambio en el packaging de un producto, confunda al consumidor leal a una determinada marca. Esto no quiere decir que no se deba cambiar nunca el packaging de un producto, solo debemos asegurarnos que sea consistente y coherente con la imagen de marca que se ha venido construyendo en el tiempo, a efectos de que los consumidores puedan reconocer la marca de inmediato, sin mayor esfuerzo visual.

4) Incentiva el sentimiento de anticipación en el consumidor

Nada que genere más expectativa que un packaging atractivo. Tal como un buen tráiler de una película puede generar expectativas de que la película será interesante, el empaque hace lo propio con el producto. De la expectativa por el producto a un poderoso impulso de compra hay solo un paso, y el packaging es uno de los principales aliados en esto.

La tendencia humana a confirmar las expectativas se entremezcla con la curiosidad para dar forma a la compra

Aquí, la tendencia humana a confirmar las expectativas se entremezcla con la curiosidad para dar forma a la compra. Muchos empaques ofrecen en el interior mensajes para ayudar a crear una conexión emocional con el consumidor. El mensaje surge como una sorpresa dentro del empaque, y es muy usado por las compañías para ganarse el corazón de los consumidores.

La economía conductual (behavioral economics) como herramienta para el packaging

El estudio de cómo tomamos decisiones y cómo elegimos productos, se está convirtiendo en el foco de las empresas de producción de bienes y servicios. Muchas de las decisiones de compra, se generan en nuestro subconsciente y son dirigidas por el packaging: el concepto creativo, el diseño, los mensajes, las ilustraciones, la marca y demás elementos gráficos se combinan para invitarnos a elegir un producto en el momento de la compra.

No somos robots que toman decisiones siempre racionales, antes bien, la mayor parte de nuestras decisiones utilizan atajos y están cargadas de sesgos cognitivos, siendo que la elección de alguna marca no constituye la excepción.

Usualmente, nadie tiene el tiempo ni la cabeza para investigar, evaluar y comparar todas las ofertas de la categoría, así que tomamos los mencionados atajos. Entran en juego los sesgos y hábitos. Así, por ejemplo, si un envase capta nuestra atención, lo entendemos rápidamente y nos identificamos con él, se incrementa la probabilidad de que se cristalice la compra.

Usualmente, nadie tiene el tiempo ni la cabeza para investigar, evaluar y comparar todas las ofertas de la categoría, así que tomamos los mencionados atajos.

Lo que busca la economía conductual aplicada al packaging, es generar una conexión visceral (más que emocional) del consumidor con la marca. No somos solo racionales, asevera el behavioral economics, pero nuestra irracionalidad es predecible, esta visión comporta una nueva forma de acercarse al mercado; hay que precisar esa predictibilidad en la irracionalidad.

Sistemas de pensamiento ¿qué sistema utilizamos al elegir una marca?

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Según Daniel Kahneman y Amos Tversky, existen dos modalidades básicas de pensamiento que usamos en mayor o menor medida en nuestras vidas diarias, una forma rápida e intuitiva, la cual, es utilizada para tomar decisiones que no requieren mucho esfuerzo y se basan en hábitos y experiencias previas, y otra forma de pensar, reflexiva y cavilada, que conlleva más tiempo (esas que se consultan con la almohada). Las decisiones de consumo, al estar arraigadas a hábitos, pueden ser decisiones rápidas.

¿Qué elementos de la economía conductual debería tener siempre en cuenta el packaging?

Muchos de los elementos de la economía conductual, en realidad, ya eran utilizados en el packaging antes de la irrupción del behavioral economics.

No obstante, el análisis preciso de estos elementos les ha dado relevancia dentro de la estrategia de packaging:

  1. Ser consistente con la imagen de marca de tal manera que los consumidores leales puedan identificarla rápidamente.
  2. Las personas suelen ver sólo aquello en lo que creen, omitiendo el resto de la información cuando de una decisión rápida se trata. El packaging debe, pues, reflejar los valores y creencias del público objetivo, así como los de la marca.
  3. Usar el efecto framing, el cual, asevera que la forma en que se presenta la información de producto es decisiva para su elección. Esto es, presentar la misma información en términos de ventajas.
  4. El packaging, según el behavioral economics, está muy marcado por el sesgo de relevancia. Este sesgo involucra la tendencia a elegir productos que se distingan de los demás. El packaging debe, pues, buscar ese factor de vocatividad y singularidad siempre.
  5. Sesgo endogrupal: somos animales gregarios, pertenecemos a grupos que manejan códigos de significados. Manejar estos códigos de valores y significados es indispensable para el packaging.

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Los sesgos en la elección de las marcas y la economía conductual

Teoría de la elección racional y marketing

La economía conductual parte de un cuestionamiento a la teoría de la elección racional. En un mundo ideal, nuestras decisiones de consumo serían el resultado de una cuidadosa medición de los costos y beneficios de la compra, habida cuenta de la ponderación de nuestras preferencias, las cuales, serían siempre estables y transitivas, siendo que la transitividad establece que dados tres productos A, B y C, si se prefiere A en lugar de B y se prefiere a B en vez de C, luego, se preferirá también A en lugar de C. Esta es, en resumen, la teoría de la elección racional imperante en la economía. Esta teoría viene asociada a la idea del hombre económico (homo economicus), una estilización ideal del comportamiento humano capaz de modelarse matemáticamente. Según esta concepción del ser humano, este siempre efectúa elecciones racionales en tanto que busca maximizar el bienestar individual, contando con preferencias definidas y estables a lo largo del tiempo.

La teoría de la elección racional, se colaría al resto de ciencias sociales de manera definitiva como teoría dominante con la aparición de las publicaciones del premio nobel de economía, Gary Becker, quien aplicó la teoría de la elección racional para explicar la conducta de los criminales. Sus publicaciones, La aproximación económica al comportamiento humano y Crimen y castigo: una aproximación económica, fueron los textos principales que le permitieron a la teoría de la elección racional rebasar las fronteras de las ciencias sociales de la mano de Gary Becker. Bajo este orden de ideas, la teoría de la elección racional, fue también la dominante dentro del marketing tradicional, el cual, siempre ha tomado lo propio de la teoría y métodos de las ciencias sociales para aplicarlo en el campo de las ventas y la comercialización.

No obstante, estas teorías empezaban a ponerse en entredicho desde otra disciplina, la Psicología Conductual. La psicología conductual, -bajo el paradigma metodológico de la investigación empírica-, avanzaba a pasos agigantados en el campo económico, en lo que más tarde se popularizaría como la economía conductual o behavioral economics.

¿Qué es la economía conductual (behavioral economics)?

La economía conductual es a la vez un cuestionamiento y refutación a la teoría de la elección racional. Quizás, el primer cuestionamiento a la teoría de la elección racional es el de Herbert Simon, economista y politólogo que elaboró una teoría del comportamiento organizacional. Según este autor, una teoría de las organizaciones debía basarse tanto en la economía como en la psicología.

Según la teoría de Simon, los seres humanos no actuamos de manera racional, pero si de manera coordinada y predecible. Bajo este orden de ideas, contamos con información incompleta a la hora de tomar decisiones y tenemos imitaciones cognitivas para procesar la información de la que disponemos. Por consiguiente, debemos orientarnos con normas, reglas que H. Simon definiría como instituciones, bajo la tradición teórica del institucionalismo norteamericano.

De este modo, H. Simon propone la idea de una racionalidad limitada. Esto es, tenemos la capacidad para ser racionales, no obstante, nuestra racionalidad está condicionada y somos falibles en nuestro ejercicio de la razón. Lejos del institucionalismo, la economía conductual es una redefinición de la racionalidad en las decisiones humanas desde la psicología experimental. La premisa principal, que viene a refutar la teoría de la elección racional dominante, es -tal como lo planteaba Simon décadas antes-, que los seres humanos somos irracionales; decidimos con sesgos y prejuicios y a menudo de manera emocional y errada.

No obstante, nuestra irracionalidad puede ser predicha y estudiada. Dicho de otro modo, seguimos cierto patrón de irracionalidad más o menos predecible. A estos efectos, los teóricos de la economía conductual se dedicarían a la tarea de definir una nueva racionalidad más acorde con las observaciones de la conducta del ser humano.

Dicho de otro modo, seguimos cierto patrón de irracionalidad más o menos predecible.

Orígenes y fundadores de la economía conductual

La teoría fue elaborada por Amos Tversky y Daniel Kahneman, quienes fueron Laureados con el premio nobel de economía en 2002 por sus aportes desde la psicología. Y es que la economía conductual es principalmente un enfoque transdisciplinario. El campo, seguiría dando sus frutos, pues en 2002, Richard Thaler, quien trabajaba de la mano con Kahneman durante años, gana el premio nobel de economía por sus aportes en economía conductual. La psicología experimental, aplicada a las ciencias económicas, había ganado ya gran popularidad.

La economía conductual en el marketing

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La economía conductual le ha aportado mucho al marketing. Hoy en día, tenemos una comprensión más rica de cómo las personas se comportan y son influenciadas. Hemos desarrollado una amplia y profunda caja de herramientas que, como marketers, podemos usar como insights para construir marcas más sólidas y crear campañas más efectivas.

La economía conductual, sin duda, nos ha llevado a repensar la aproximación tradicional al marketing: los consumidores tienen una racionalidad limitada, siendo intuitivos e impulsivos principalmente. No obstante, su comportamiento puede ser sistematizado, siendo predeciblemente irracionales.

Los sesgos y la decisión de compra

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Los sesgos son la variable fundamental en la economía conductual. Los sesgos cognitivos son patrones de comportamiento más o menos estandarizados, que orientan nuestras decisiones hacia decisiones que no son racionales. Los sesgos existen porque ayudan a nuestro cerebro a procesar información de manera rápida. Según Daniel Kahneman, existe una forma de pensar lenta y rápida. La lenta involucra la reflexión, consultar las decisiones con la almohada, por decirlo de alguna manera. En tanto que la forma de decisión rápida, atañe a los sesgos que usamos como atajos para tomar decisiones rápidas. A lo largo del día tomamos un sinfín de decisiones automáticas, o guiadas por estos sesgos, pues, al fin y al cabo, no podemos cavilar demasiado cada decisión sin distinguir su grado de relevancia.

La forma de decisión rápida, atañe a los sesgos que usamos como atajos para tomar decisiones rápidas.

Ahora bien, a la hora de elegir una marca en el proceso de compra, también nos guiamos por este patrón de comportamiento, siendo que involucra una forma de pensar rápida y cargada de sesgos

A este respecto, la heurística, según la economía conductual, corresponde a los atajos mentales que usamos para resolver problemas de manera automática, casi intuitiva. Este proceso, comporta un costo, pues, nos permite solucionar problemas de una manera rápida pero no siempre fiable. A veces, tal como apunta Kahneman, es necesario pensar lento, consultarlo con la almohada. En la compra, también utilizamos la heurística como si se tratase de la resolución de cualquier problema de elección.

Estos son los sesgos que normalmente nos afectan a la hora de elegir una marca:

1) Sesgo de la autoridad

Atribuimos mayor credibilidad, a figuras de autoridad. Muchas veces ni siquiera cuestionamos lo que se dice. Dentro de estas figuras de autoridad destacan expertos, personajes famosos y hasta organismos internacionales. Esta técnica es muy usada en el marketing de productos farmacológicos y médicos, en donde se apela a la autoridad del especialista médico en la propaganda.

2) Efecto framing (encuadre)

En este sesgo la decisión del consumidor dependerá del marco en el que se presente la decisión. Este sesgo no solo favorece a aquellos productos con un mejor packaging, sino que también a aquellos mensajes publicitarios presentados de una manera más atractiva, tanto desde el punto de vista de impacto visual como de estructuración del mensaje, ambos importantes para generar el encuadre correcto. Por ejemplo, supongamos que se está promocionando un software para bloquear spam, es mejor decir: 96% libre de spam a decir, solo un 4% de spam. Se trata, pues, de vender el vaso medio lleno.

3) Sesgo del presente

Este sesgo consiste en preferir una gratificación presente a una futura. Dicho de otro modo, las recompensas futuras tienen para nosotros menos valor que las inmediatas. La clásica estrategia de pago de “compra ahora y paga más tarde”, se basa en este sesgo.

4) Sesgo de anclaje

Este sesgo se basa en tomar como referencia la primera información que tenemos a la mano y que acude a nuestra memoria, aunque no tenga mucha lógica; una vez recibimos la primera información fácil de recordar, se crea un ancla. En el mundo del marketing ha sido muy utilizado este principio, se puede advertir cuando se promociona una cifra de referencia más alta, y luego el descuento al lado.

5) Efecto bandwagon

Cuando tomamos decisiones, solemos fiarnos de las decisiones que otras personas han tomado previamente. Seguimos el ejemplo de otros y a veces hasta ignoramos nuestras propias opiniones. Es por esta razón que las recomendaciones son tan importantes. Es muy común que los consumidores le crean más a otros consumidores que a las empresas.

6) Sesgo de conformidad social

A menudo seguimos los pensamientos de la manada. Somos seres gregarios y amoldamos nuestro pensamiento al grupo de manera automática. Esto se complementa con la incorporación de normas y tradiciones culturales. Buscamos encajar en la opinión de la mayoría. Por consiguiente, las tendencias y modas suelen ocupar un lugar importante en la decisión de compra.

7) Sesgo endogrupal

Favorecer, beneficiar y valorar mejor a los miembros del grupo al que pertenecemos es algo muy frecuente. Este sesgo está fuertemente anclado en la psicología social y la sociología. Usado en el marketing, va de generar bienes y servicios que refuercen la identidad del grupo.

La pertenencia a un grupo, es una necesidad humana que atañe a la percepción de nuestra identidad social y la construcción de nuestra autoestima. Conseguir que un usuario o comprador sienta que forma parte de una comunidad, es un gran logro para las marcas. Las marcas venden elementos identitarios y de pertenencia y filiación a grupos, cada bien de consumo, además de la utilidad práctica que pueda tener, también comunica la pertenencia a un grupo e incluso el estatus. Un ejemplo de esto, son las remeras de los equipos de fútbol, o la indumentaria de subculturas como los góticos, metaleros o punks.

8) Síndrome del avestruz

Bajo elevados niveles de incertidumbre, solemos evitar de manera inconsciente aquellos datos que nos anuncian peligro o riesgo. Dicho de otra forma, nos volvemos irresponsablemente optimistas. Evitamos señales confirmatorias de cualquier problema que sabemos que existe. Esto se expresa en el consumo y el ahorro. Así, por ejemplo, se sabe que las personas con problemas financieros suelen consumir sin revisar demasiados sus cuentas aun sabiendo que tienen problemas financieros. Se trata, pues, de la preferencia por ignorar problemas en lugar de afrontarlos. Este sesgo es un telón de fondo en muchas de las compras compulsivas.

9) Efecto de mera exposición

Muchas veces, preferimos algo solo por recordarlo. Las personas tienden a preferir a otras personas o cosas que les son familiares. Este sesgo está muy presente en las campañas de alcance de publicidad de pago digital, que busca una máxima exposición del producto para su posicionamiento. La familiaridad genera confianza, es el motivo por el cual las marcas asignan presupuestos elevados a la exposición y posicionamiento de las marcas.

10) Sesgo de la confirmación

Involucra la tendencia a solo ver aquella información que confirma nuestras creencias y prejuicios, eludiendo las evidencias o la información contraria a lo que damos por cierto. Esto se puede ver mucho con las fake news, siendo que estamos más predispuestos a creer aquellas fake news que ratifican nuestras creencias e ideologías, mientras que calificamos de falsas a las noticias que van en contra de nuestras creencias. Al final del día, al buscar información de un noticiero y no de otro, estamos consumiendo información y, por tanto, preferimos ver los noticieros que ratifican nuestras creencias políticas. En marketing, este sesgo va de segmentar muy bien el mercado, determinando valores y creencias del público objetivo. Se trata de explotar las creencias y que acompasen la oferta de valor.

11) Sesgo de aversión a la pérdida

Este sesgo tiene que ver con nuestra predisposición a evitar riesgos. El dolor de la pérdida es mucho más grande que el placer que nos produce ganar algo de igual valor, por tanto, somos fundamentalmente adversos al riesgo. Es un sesgo muy aplicado en las ventas. Este sesgo está detrás de la sensación de escasez en las promociones por tiempo limitado, o de mercancía que se agota, los copywrites que indican urgencia, utilizan este sesgo como principio. Se trata, pues, de incentivar el miedo a la pérdida para vender.

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¿Tienes una marca con corazón o un hombre de hojalata?

Si tienes un buen producto, pero no le has puesto un corazón, un significado de marca sólido con el que el cliente se vincule, has construido un hombre de hojalata y estás perdiendo dinero y clientes, necesitas un alma llamada branding

Imagina que estás en la reunión anual de la junta directiva donde hablarán sobre los resultados del nuevo producto que lanzaron al mercado el año pasado, y resulta que, a pesar de ser un producto único, con evidentes ventajas sobre lo que ofrece la competencia, apenas si logró las ventas necesarias para alcanzar el punto de equilibrio. En los medios y redes sociales no se habla de ello, y no tuvo el impacto esperado.

Todos se voltean a ver y se preguntan ¿qué fue lo que ocurrió? El producto no tiene quejas ni devoluciones, la calidad es excelente, pero simplemente se ha quedado en una zona gris que ha nadie le gusta ver. Dicho producto estaba destinado a ser la estrella, a romper paradigmas y marcar las nuevas pautas en el sector, algo que los consumidores querrían tan solo de escuchar su nombre.

Bueno, pues la realidad es que tu marca puede ser un genérico, algo que simplemente pasó desapercibido, te enfocaste en investigación y desarrollo, pero olvidaste como enamorar, como transmitirlo al mercado, como diferenciarte. Has construido un hombre de hojalata, sin corazón ni alma y para crear engagement (vínculos) necesitas invertir en branding para transmitir la esencia, la personalidad, la construcción de marca día a día, como lo hacen las mejores marcas.

Construcción de marca día a día

Te has preguntado porqué marcas como Apple parece que tuvieran un porcentaje altísimo de éxito asegurado en sus nuevos productos, como Huawei una marca apenas conocida hace 10 años hoy se consolida como una de las marcas preferidas y es símbolo de tecnología e innovación al alcance de todos, el secreto es que no han descuidado la inversión en branding y posicionamiento…

Las grandes marcas tienen una esencia de marca tan sólida y vinculada con los consumidores que estos atributos son transmitidos a los nuevos productos.

¿Quieres que tu marca sea única, especial o solo una buena marca? una de esas buenas marcas que se pierden en el mar de marcas y competidores. Quizá hoy sea el momento de un refresh, de un rebranding, de llenar de vitalidad la marca y generar vínculos sólidos con los consumidores, hacer de tu marca una LoveMark de la que tanto se habla.

Cómo generar valor de marca de manera sostenida

Generar valor de marca no es algo nuevo, es algo que nació junto con las marcas, y que ahora ha dejado de tratarse como algo invisible, ajeno al valor de los activos de la empresa, Interbrand publica cada año un ranking de las marcas más valoradas y lo que el valor de marca refleja en los activos de la empresa, sí, leíste bien activos, porque la marca es un activo de tu empresa y existen metodologías para medirlo. Interbrand asegura que “las marcas deben reinventarse constantemente para sobrevivir al mercado”. Por ejemplo, Apple se posicionó como la marca más valiosa en 2018 con un valor de marca de 214.480 millones de dólares.

Si consideras que tu marca está posicionada y que no requieres invertir más en ello, te tengo una noticia, marcas de la talla de Apple, Google, Adidas y todas las grandes marcas locales que conozcas, siguen reinventándose e invirtiendo en branding, sabes ¿por qué?, porque deben mantenerse en el mercado.

Todas las grandes marcas locales que conoces, siguen reinventándose e invirtiendo en branding, sabes por qué, porque deben mantenerse en un mercado cada vez más competitivo y cambiante.

Es como aquel amigo de la universidad, que querías tanto y un día dejaste de ver y de saber de él, ahora solo es un buen recuerdo lejano, pero no alguien por el que tomarías el auto para ir a ver en este instante, pues igual pasa con tu marca. Ahora ya sabes que debes de hacer, voltea a ver cómo está posicionada tu marca, si es necesario un rebranding y no permitas llegar a la zona gris de ser solo una marca más.

Referencias:

https://www.interbrand.com/newsroom/interbrand-releases-2018-best-globalbrands-report/ Consultado 08/08/19 PALCO23, 2019. https://www.palco23.com/entorno/brujointerbrand-las-marcas-deben-reinventarse-constantemente-para-sobrevivir-almercado.html Consultado 08/08/19 Brand Finance 2019: Amazon, Apple y Google son las marcas más valoradas del mundo. Disponible en: https://www.elpublicista.es/investigacion1/brandfinance-2019-amazon-apple-google-son-marcas-mas-valoradas Consultado 08/08/19

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El estatus de marca como símbolo social

La Marca, tótem de la modernidad

Un tótem, era el símbolo –a menudo tomado de la naturaleza-, que representaba al individuo o a la comunidad en algunas etnias; sin miedo a caer en anacronismos, podemos decir que era la marca de la comunidad.

Tal como ocurría y sigue ocurriendo en algunas etnias, en las urbes modernas existen símbolos que representan a las tribus urbanas, personajes o productos que se han convertido en íconos de determinado grupo puesto que comparten sus valores y les representan, erigiéndose como marcas.

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Estas marcas que han logrado identificarse con un determinado grupo social, han sido semantizadas; esto es, se han convertido en parte del entramado simbólico de la sociedad; son símbolos reconocidos por todos. Por consiguiente, las grandes marcas no sólo forman parte del mercado, en su simbolismo, constituyen una dimensión de la cultura occidental y, por consiguiente, del mundo globalizado actual.

La semiótica de la marca

La semiótica es la ciencia que estudia a  los signos y sus relaciones estructurales en las sociedades humanas tal como la definió Claude Lévi Strauss.

Dicho esto, parece evidente que la marca, es de suyo uno de los objetos de estudio de la semiótica por cuanto la marca, es un signo en si misma, es decir, un elemento que tiene un significado reconocible por la sociedad y que, por consiguiente, refiere a algo; tiene una connotación; es un algo que refiere a otra cosa.

En el caso de la marca, lógicamente refiere al producto, pero también a los valores y atributos que comporta dicho producto y que nos permiten hablar de la formación de un posicionamiento.

Ahora bien, los signos y símbolos cobran significado en un contexto específico. Así, por ejemplo, mientras en algunas regiones de la india y oriente (y en periodos históricos pasados) la esvástica o cruz gamada -siendo un símbolo solar por excelencia-, representando valores tales como el bienestar, la bondad, el bien, entre otros atributos considerados positivos o integrados, en occidente (y en casi todo el mundo moderno) adquiere una connotación peyorativa, habida cuenta de que fue el símbolo utilizado por los nacional socialistas alemanes (Nazis), para extender su ideología de discriminación e intolerancia con el otro.

Así, podemos advertir que los signos tienen un significado cuya interpretación sólo puede hacerse desde un horizonte cultural o, dicho de otro modo, desde un conjunto de códigos de significado compartidos por una comunidad.

Al proceso de generación de nuevos signos y códigos, suele denominársele semiosis; aquí, salvando las diferencias que le delimitan al mundo empresarial, a la semiosis le llamaremos proceso de creación de la marca, o branding.

En síntesis, el proceso de construcción de una marca, el branding, tiene un contexto temporal, espacial y cultural. Dicho proceso es el que hace que la Coca-Cola, o la Ferrari no signifiquen lo mismo en Alemania que en el Tibet, puesto que ambas naciones pertenecen a contextos culturales disímiles.

estatus de marca branding

La marca, el estatus y sus significaciones

La sociedad, -y los mercados que la conforman-,  está constituida por un orden específico de relaciones de poder intrínsecamente asimétricas concomitantes a la distribución de los recursos entre grupos sociales, misma que está detrás de la segmentación socioeconómica de los mercados. Dicha distribución desigual da lugar a lo que comúnmente denominamos clases.

Ahora bien, cada clase presenta formas de consumo específicas tal como lo ha advertido Pierre Bourdieu al reflexionar sobre el sentido adquirido del gusto, el cual, concluye, termina siendo un elemento distintivo de la pertenecía a un estrato social. Por tal motivo, la forma de consumo también denota la clase a la que se pertenece, hecho que la industria de la publicidad ha sabido explotar sagazmente.

Estatus de marca

Aunque políticas sociales redistributivas estén encaminadas a reducir la base de la estratificación social, la tendencia a formas de consumo selectas, o destinadas a grupos específicos en función de su estatus, parece ser constante en las sociedades humanas con Estado.

Así, por ejemplo, tanto los Incas, como los Romanos, poseían mercancías únicamente accesible a los nobles o patricios respectivamente. Consecuentemente, podemos advertir que las marcas pueden agruparse en dos grandes categorías según los valores que representan, sin que dichas categorías sean mutuamente excluyentes: las que denotan estatus y las que connotan calidad.

luxury brands

Marcas que denotan estatus:

Gran parte de las estrategias de diferenciación de marca, están avocadas a hacer de una determinada marca prestigiosa; es decir, que represente un símbolo de estatus para el consumidor.

A este respecto, el estatus y el prestigio constituyen el territorio de marca fundamental de algunos bienes y servicios. Dicho de otro modo, la distinción se erige como el espacio de competitividad de un sin número de marcas. Y, en efecto, es la forma más eficiente de competir por cuanto la innovación comporta cuantiosas inversiones I+D (innovación y desarrollo) en comparación a la publicidad.

Marcas que denotan calidad:

Bajo esta categoría de significados adjudicada a las marcas por el mercado, se encuentran todos aquellos productos cuya estimación no estriba en comunicar estatus, sino en otras funciones más concretas y prácticas como, por ejemplo, el detergente o alguna máquina de afeitar cuya finalidad no es la exhibición conspicua.

No obstante, huelga resaltar que muchas marcas denotan estatus y calidad a la vez, incluso en productos de uso cotidiano, por cuanto estas categorías o tipificaciones, aunque útiles a la hora de determinar el territorio de marca, sólo son referenciales. Por tal motivo, se tiene a bien poder categorizar nuestra marca a tenor de estas categorías.

Lenguaje de la marca: Los emojis como complemento del mensaje publicitario

En este artículo, descubrirás cómo puedes definir el lenguaje de la marca a través de las redes sociales. Estas, actualmente, son la fuerza de las estrategias de ventas y posicionamientos de las pequeñas y grandes empresas.

Usar emojis en las redes sociales es una de las formas más importantes para comunicar las publicaciones de tu marca.

Te contaremos lo que nadie te dijo sobre usar emojis en las redes sociales: errores comunes, ventajas, formas, creatividad y algunas otras cosas más. Quédate a leer.

¿Cuáles son las características de la marca?

Lo primero que debes hacer, antes de crear cualquier estrategia de marketing digital para tu marca, es definir las características de tu marca.

Esto te permitirá decidir el tipo de público al que te diriges, qué lenguaje es conveniente, tu imagen, la personalidad de tu marca y las estrategias de contenido digital que mejor se adapten a ella.

Dentro de esas estrategias se encuentran implícitamente los emojis. Es decir, la cantidad de emojis que usará una marca orientada a la cocina, no es igual que una orientada a la ingeniería, por ejemplo.

Los emojis complementan el texto y añaden emociones al contenido

Lenguaje de la marca

Hoy en día, cada vez se hace más común que las marcas recurran al uso de emojis para transmitir con mayor contundencia un mensaje a sus usuarios.

Aprender a usar los emojis es la base de una buena comunicación con tus usuarios. Los emojis funcionan como un lenguaje universal. Si usamos un emoji feliz, todos vamos a entender que el mensaje se está haciendo con optimismo. Por eso funciona bien para complementar e ilustrar el texto de tus publicaciones.

Además, también son capaces de añadir emociones al contenido. Pues, no es lo mismo decir “¡Qué emoción!”, a decirlo igualmente, pero con algunos emojis que reflejan ese sentimiento.

Los emojis hacen que el lenguaje de la marca sea simpático, sin dejar de ser profesional

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En otras palabras, los emojis son capaces de humanizar a tu marca. Usar emojis en las publicaciones de tu negocio acerca mucho más a tu marca con los usuarios.

Esto les permite hacerse conscientes de que, detrás de esas publicaciones, hay personas reales que son como ellos y que pueden comunicarse en el mismo lenguaje que ellos.

Ideas creativas para usar los emojis en las redes sociales

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Te compartiremos algunas ideas creativas para que puedas empezar a incluir los emojis en las redes sociales de tu marca:

  • Conoce el significado de cada emoji y empléalo en el momento correcto.
  • Crea una experiencia de interacción con tus usuarios a través de los emojis.
  • Usa emojis positivos para fortalecer los sentimientos y vínculos con los usuarios.
  • Usa emojis para suavizar las publicaciones.

Errores que debes evitar al momento de usar los emojis

Así como hay grandes ventajas al usar los emojis, tienes que conocer qué NO debes hacer al momento de usarlos. Te dejaremos algunos errores que debes evitar:

  • No resumas frases o palabras con emojis, que sean un complemento del texto, no un sustituto.
  • Evita abusar del uso excesivo de emojis. Para publicaciones cortas en las redes sociales, no es recomendable que existan más emojis que texto, solo úsalos en momentos adecuados.
  • Los emojis van después de los signos de puntuación, para no entorpecer la lectura de la publicación.

Conclusión

Usar emojis para mejorar el lenguaje de la  marca es una gran herramienta de comunicación que permite expresar ideas, estados de ánimo, emociones y sentimientos.

Si aprovechas la información que te compartimos, podrás tomarla en cuenta en tus estrategias de marketing digital y crear un vínculo más cercano con tus usuarios.

Comunícate con nosotros para que tu marca evolucione y alcance mejores resultados.

 

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